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JACQUELINE KENNEDY
Infancia,
familia y educación
Jacqueline Lee
Bouvier nació en una familia de la alta sociedad neoyorquina. Era
la hija mayor de “Jack” Vernou Bouvier III (1891-1957), un
seductor corredor de bolsa de ascendencia francesa y de su esposa,
Janet Lee Bouvier (1906-1989), hija de un presidente de banco. Los
padres de Jacqueline se divorciaron cuando ella era una niña. Su
madre volvió a casarse con Hugh D. Auchincloss, que había estado
casado con anterioridad con la madre del novelista Gore Vidal.
La hermana pequeña
de Jacqueline, Lee Radziwill Ross, se casó tres veces: con el
publicista Michael Canfield, con el principe polaco Stanislas
Radziwill, y con el director de cine Herbert Ross. Por la línea
paterna, las hermanas Bouvier era descendientes de los Van Saless,
una familia de ascendencia holandesa-africana que se estableció en
Nueva Ámsterdam en el siglo XVII.
Desde niña, Jackie
Bouvier fue una buena amazona y amante de los caballos. Ganó
diversos trofeos y medallas en competiciones ecuestres. Le gustaba
leer y escribir poesías y, aparentemente, adoraba a su padre. De
su madre se decía que era muy estricta y que inculcó a sus hijos
la etiqueta, maneras, vestimenta y costumbres de la clase alta.
Tras ser nombrada
“Debutante del Año”, asistió a la escuela de “Miss Porter””
(1944-1947), el Instituto Vassar (1947-1948) y la Universidad
George Washington, en la que se graduó en arte en 1951. En 1949,
pasó algún tiempo estudiando en la Sorbona de París. Jacqueline
hablaba francés y español correctamente. Tras graduarse, empezó a
trabajar como fotógrafo para el “Washington Times Herald”. Gracias
a este empleo conoció a numerosos políticos, entre ellos al que
sería su primer esposo.
Primera dama de
los Estados Unidos
Kennedy venció a
Richard Nixon en las elecciones de 1960 y se convirtió en el 35
Presidente de los Estados Unidos de América en 1961. Jackie
Kennedy se convirtió en la más joven de las primeras damas de las
historia.
Nunca le gustó el
título de “primera dama” ya que decía que parecía el nombre de un
caballo. Con la llegada de su marido a la Casa Blanca, la vida
privada de Jackie se convirtió en centro de atención del público.
Le gustaba vestirse con trajes de diseñadores franceses, lo que
algunos diseñadores americanos consideraron un símbolo de
deslealtad. Durante su periodo como primera dama, Jacqueline se
convirtió en un icono de la moda, tanto a escala local como
internacional.
El 14 de febrero de
1962, realizó una visita guiada por la Casa Blanca para la
televisión norteamericana. El primer gran proyecto de Jacqueline
fue redecorar la casa presidencial. Consideraba que la decoración
anterior estaba vacía de contenido histórico. Como amante de la
historia, Jackie consideraba que la mansión tenía que representar
plenamente a su país. Trabajo duro para encontrar muebles antiguos
auténticos y obras de arte que encajaran con el diseño de la Casa
Blanca. Encontró retratos originales de personajes como Thomas
Jefferson y Benjamín Franklin.
Sabía que sus hijos
estaban bajo la mirada del público pero decidió que les protegería
de la prensa y que intentaría darles una infancia normal.
Junto a su marido,
planificó numerosos actos sociales que les llevaron a ser
protagonistas de la visa cultural. No fueron como las anteriores
parejas presidenciales; apreciaban el arte, la música y la
cultura. Invitaron a artistas y músicos a cenas y fiestas;
celebraron actos especiales en honor de los ganadores del Premio
Nobel; y transformaron por completo las cenas de estado que se
celebraban en la Casa Blanca.
El asesinato de
Kennedy
Jackie Kennedy
estaba sentada al lado del Presidente cuando éste recibió el
disparo que le mató el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas.
La señora Kennedy testificó ante la Comisión Warren haber visto
como saltaban trozos de la cabeza de su esposo, a pesar de que,
según el film que registró el magnicidio, la posición de la
primera dama no le permitía ver la cabeza de su esposo al menos
hasta un segundo después de que recibiera el disparo. En cuestión
de segundos, Jacqueline se subió a la parte trasera del vehículo
presidencial con miedo y pánico.
Su templanza en los
momentos posteriores al asesinato hizo que se ganara la admiración
del mundo entero. Presidió el funeral por el presidente, llevando
a sus dos hijos de la mano, caminando tras el ataúd desde la Casa
Blanca hasta la catedral de Sant Matthew, en la que se celebró un
funeral masivo. Jackie fue la encargada de encender la llama en la
tumba de su esposo en el Cementerio de Arlington. El periódico
londinense The London Evening Standard dijo de ella: “Jacqueline
Kennedy ha dado al pueblo americano una cosa que siempre habían
deseado: majestuosidad”. Una semana después del asesinato concedió
una entrevista para la revista Life. En esta entrevista habló de
los años de Kennedy como los años de Camelot. Durante un año no
hizo ninguna aparición pública.
Boda con Onasis
y últimos años
El 20 de octubre de
1968 se casó con el armador griego Aristóteles Onassis. Cuando su
cuñado Robert F. Kennedy fue asesinado meses antes, Jacqueline se
convenció de que los Kennedy sufrían una persecución y que tanto
ella como sus hijos debían abandonar los Estados Unidos. El
matrimonio con Onassis cobraba sentido: él tenía el dinero y el
poder suficientes para darle la protección que buscaba; ella tenía
el estatus social que el necesitaba. Onassis terminó un romance
con la diva María Callas para poder casarse con Jackie.
El matrimonio no
fue por amor. La pareja pasaba poco tiempo juntos. Mientras
Onassis viajaba con Carolina y John (el hijo de Onassis,
Alejandro, fue quien introdujo a John en el mundo de la aviación),
a Jackie no se la vio nunca en compañía de su hijastra Christina
Onassis. Pasaba la mayor parte de su tiempo viajando y de compras.
Mientras estaban tramitando el divorcio, Onassis murió el 15 de
marzo de 1975 dejando una larga herencia a su esposa.
Pasó los últimos
años de su vida junto a Maurice Tempelsman, un industrial belga,
comerciante de diamantes. En 1994 se le diagnosticó un linfoma, un
tipo de cáncer. Murió en su apartamento de la Quinta Avenida de la
Ciudad de Nueva York, el 19 de mayo de ese mismo año.
Su funeral fue
televisado a todos los Estados Unidos. Está enterrada junto al que
fue su primer esposo. La ceremonia del funeral, aunque tenía
carácter privado, contó con intervenciones de personajes como el
presidente Bill Clinton.
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