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Cuba
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A pesar de
los esfuerzos de Estados Unidos, el sol sigue brillando en
Cuba, la isla caribeña más extensa y menos explotada por
el turismo, así como uno de los últimos baluartes del
comunismo en el mundo.
El relativo aislamiento
político ha evitado la entrada masiva de turistas, y los
cubanos son verdaderamente amables con los recién
llegados; incluso los viajeros estadounidenses gozan de
una calurosa acogida. La Ley Helms-Burton ha permitido que
Cuba encuentre gradualmente su propio lugar en el mundo
postsoviético, sin acusar el repentino choque
desestabilizador del turismo consumista. La desaparición
de las barreras impuestas por los estadounidenses en
relación a viajes e intercambios comerciales parece ser
sólo cuestión de tiempo. Sin lugar a dudas, cuando se
reanuden los vuelos desde Miami acudirán millones de
turistas. Evidentemente, ahora es el momento idóneo para
visitar la isla.
Cuba es un país bastante
tranquilo, incluso en sus grandes ciudades, donde los
momentos más delirantes se producen al ritmo de un
entusiasta chachachá, y el sonido más estrepitoso
es el que emiten los viejos y enormes automóviles
americanos al resoplar por las calles. Si esta
tranquilidad no es suficiente, el interior de Cuba y sus
playas constituyen destinos muy apacibles, idóneos para
excursionistas, bañistas, espeleólogos o para quien guste
fumarse un espléndido cigarro habano bajo una palmera.
Desde el 8 de noviembre de
2004, los dólares no son legales en Cuba. Los viajeros
deben manejar pesos convertibles. Los cheques de viaje o
tarjetas de crédito de bancos estadounidenses no se
aceptan. Cambiar dólares cuesta un 10% del importe.
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La Habana
Es la
mayor ciudad del Caribe, así como el centro de todo lo que
representa Cuba. A pesar de su turbulenta historia, La
Habana quedó muy poco dañada por las guerras civiles y las
revoluciones, y actualmente sigue mostrándose en gran
parte tal y como se construyó hace más de cien años. La
ciudad presenta una atmósfera algo decadente; siguen
circulando por las calles los enormes automóviles
americanos de los años cincuenta y sesenta, mientras que
las capas de pintura y los revoques de los edificios se
desconchan sin cesar. La Habana cuenta con numerosos
ejemplos de arquitectura colonial española, muchos de los
cuales se están restaurando. Posee, además, una vida
nocturna muy animada, con cines, teatros históricos,
cabarés, clubes nocturnos y locales musicales que pueden
llegar a agotar hasta al trasnochador más curtido. Hay
menos circulación y menos vida comercial que en cualquier
otra urbe latinoamericana con sus mismas dimensiones. Pero
desde el brillo áspero de La Habana Vieja a las
deterioradas zonas residenciales la exuberante afabilidad
de los habitantes resplandece por encima de todo. |