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La evidencia histórica
en EE.UU. muestra que todas las crisis del último siglo duraron
entre 8 y 15 meses. En el segundo trimestre del año, la deflación
de precios estaría resuelta. Un poco más tarde, los activos
empezarían suavemente a recuperarse
La economía americana, como la de
los principales países del mundo, muestra ya claros signos de
recesión. El menor nivel de actividad fue, además, acompañado por
una importante caída en el índice de precios. Es esperable que los
resultados negativos en materia de nivel de actividad sigan
surgiendo por varios meses más. Por el contrario, los resultados
deflacionarios en materia de índices de precios de la economía
norteamericana, difícilmente perduren en el mediano plazo.
La evidencia histórica en EE.UU. muestra que todas las crisis del
último siglo duraron entre 8 y 15 meses. La única que se extendió
significativamente más fue la del ‘29, que perduró durante más de
cuatro años. El PBI de la principal potencia cayó un 25% y su
impacto se extendió a nivel global, aunque en forma diferenciada
entre los diferentes países. El análisis de lo que ocurrió en ese
entonces, puede ayudar a dilucidar si esta crisis será como
aquella o, por el contrario, de una duración mucho mas corta.
En la década del
‘30, hubo tres categorías de países: los que prácticamente no
sufrieron la crisis, los que la sufrieron medianamente y los que
sintieron un impacto muy fuerte. La primera categoría está formada
por países (Japón; China y España) cuyos bancos centrales
comenzaron a hacer política monetaria expansiva apenas se desató
el derrumbe de los mercados. Estos países no sufrieron
prácticamente efectos negativos en sus economías. Hay un segundo
grupo (Inglaterra y los países escandinavos) que tardaron dos años
en hacer política monetaria expansiva y, durante todo ese tiempo,
padecieron fuertemente el impacto de la crisis. Sin embargo,
comenzaron a recuperarse dos trimestres después de haber comenzado
a emitir dinero para compensar los problemas de iliquidez y
deflación. Finalmente, hay un tercer grupo (EE.UU.; Francia;
Alemania; Austria; Hungría; Rumania, entre otros) en los cuales el
impacto fue extremadamente duro y se prolongó por más de cuatro
años. Estos países contrajeron fuertemente la oferta monetaria
durante la ‘Gran depresión’.
Citando las propias palabras que Bernanke, actual presidente de la
Reserva Federal, escribió en ocasión de la última edición especial
(2002) del libro ‘The Great Contraction 1929-1933’ de Milton
Friedman, podemos dar una idea del nivel de aprendizaje de las
crisis pasadas: “Abusando de mi status de representante de la
Reserva Federal, me gustaría decirle a Milton Friedman que,
mirando la Gran Depresión, usted tiene razón en su análisis. La
crisis fue culpa de la Reserva Federal que no emitió dinero y
permitió la deflación. Pido disculpas. Gracias a usted, no
dejaremos que vuelva a pasar”.
Hoy en día, a diferencia de lo que aconteció en el ‘29, la Reserva
Federal entiende el problema actual de la economía americana y
esta actuando en consecuencia. El principal objetivo del Banco
Central de EE.UU. es, en primer lugar, evitar la deflación de
precios y, en segundo termino, parar la deflación de los activos.
Ambos son pre requisitos necesarios para acortar la duración de la
crisis y volver a una senda de crecimiento. Para lograr estas dos
metas, está buscando inflacionar la economía americana mediante la
inyección de dinero. Observando como se incrementa la base
monetaria mes a mes, esta más que claro que al Banco Central de
EE.UU. no le tiembla la mano a la hora de emitir dinero para
evitar la deflación. En este sentido, sus autoridades han sido muy
claras en el último comunicado, cuando sostuvieron que “la
deflación permite hacer una agresiva política monetaria expansiva,
intentando contrarrestar la actual crisis económica y financiera”,
agregando que, “de ser necesario, bajará el costo del dinero a
0%”.
La respuesta de los precios a la emisión de dinero no es
instantánea, por lo que todavía sería lógico presenciar algunos
meses con datos de precios negativos. Sin embargo, el impacto de
la emisión monetaria en el nivel de precios tampoco se demorará
mucho tiempo, por lo que creemos que se saldrá de la deflación
relativamente rápido. Revertir la deflación de activos tardará
probablemente un poco más. En cuanto al nivel de actividad, los
resultados no serán inmediatos, pero tampoco se van a demorar
tanto como en la última gran crisis global. De acuerdo con nuestro
análisis, en el segundo trimestre del año la deflación de precios
estaría resuelta. Un poco más tarde, los activos empezarían
suavemente a recuperarse y, posteriormente, hacia fines de 2009,
el nivel de actividad económica de EE.UU. comenzaría lentamente a
responder.
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